Los esfuerzos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos del calentamiento global serán insuficientes sin cambios drásticos en el uso global de la tierra, la agricultura y la dieta humana, advierten los principales investigadores en un informe de alto nivel encargado por las Naciones Unidas.

 

El informe especial del IPCC, recopilado por más de 100 expertos mundiales, describe las dietas basadas en plantas como una gran oportunidad para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, e incluye una recomendación política para reducir el consumo de carne. El informe está diseñado para informar las próximas negociaciones sobre el clima en medio del empeoramiento de la crisis climática mundial.

 

“No queremos decir a la gente qué comer”, dice Hans-Otto Pörtner, un ecologista que copreside el grupo de trabajo del IPCC sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad. “Pero sería realmente beneficioso, tanto para el clima como para la salud humana, que la gente de muchos países ricos consumiera menos carne, y que la política creara incentivos apropiados a tal efecto”.

 

Los investigadores también señalan la importancia del informe para las selvas tropicales, dada la aceleración de la deforestación. La selva amazónica es un enorme sumidero de carbono que actúa para enfriar la temperatura global, pero las tasas de deforestación están aumentando, en parte debido a las políticas y acciones del gobierno del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

 

Sino detenemos la desforestación, lo que queda del Amazonas puede convertirse en un desierto degradado, liberando posiblemente más de 50.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera en 30 ó 50 años, afirma Carlos Nobre, científico climático de la Universidad de São Paulo, en Brasil. “Eso es muy preocupante”, dice.

 

Los objetivos de París

 

Mientras que el uso de combustibles fósiles es lo que recibe mayor atención para detener el cambio climático, las actividades relacionadas con la gestión de la tierra, incluidas la agricultura y la silvicultura, producen casi una cuarta parte de los gases que atrapan el calor. La carrera para limitar el calentamiento global a 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales -el objetivo del acuerdo internacional sobre el clima de París alcanzado en 2015- podría ser una batalla perdida a menos que la tierra se utilice de una manera más sostenible y respetuosa con el clima, según el último informe del IPCC.

 

El informe destaca la necesidad de preservar y restaurar los bosques, que absorben el carbono del aire, y las turberas, que liberan carbono si se desentierran. El ganado criado en pastizales de bosques despejados es particularmente intensivo en emisiones, dice el informe. Esta práctica suele acompañar a la deforestación a gran escala, como en Brasil o Colombia. Las vacas también producen una gran cantidad de metano, un potente gas de efecto invernadero, al digerir sus alimentos.

 

El informe afirma con gran confianza que las dietas equilibradas que contienen alimentos de origen vegetal y de origen animal producidos de forma sostenible “presentan grandes oportunidades para la adaptación y la mitigación, a la vez que generan importantes beneficios colaterales en términos de salud humana”.

 

Para 2050, los cambios en la dieta podrían liberar millones de kilómetros cuadrados de tierra y reducir las emisiones mundiales de CO2 hasta en ocho mil millones de toneladas al año, en relación con la situación actual, según los científicos.

 
 

Manejo cuidadoso

 

El informe advierte que la tierra debe seguir siendo productiva para alimentar a una población mundial en aumento. El calentamiento global aumenta el crecimiento de las plantas en algunas regiones, pero no en otras -incluyendo el norte de Eurasia, partes de Norteamérica, Asia Central y África tropical- el aumento del estrés hídrico parece reducir la tasa de fotosíntesis. Por lo tanto, el uso de cultivos para biocombustibles y la creación de nuevos bosques -considerados como medidas con potencial para mitigar el calentamiento global- deben gestionarse cuidadosamente para evitar el riesgo de escasez de alimentos y pérdida de biodiversidad, dice el informe.

Los agricultores y las comunidades de todo el mundo deberán enfrentar lluvias más intensas, inundaciones y sequías como resultado del cambio climático, advierte el IPCC. La degradación de la tierra y la expansión de los desiertos amenazan con afectar la seguridad alimentaria, aumentar la pobreza e impulsar la migración, según el informe.

 

Un informe especial publicado el año pasado concluyó que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que alcanzaron un máximo histórico de más de 37.000 millones de toneladas en 2018, deben disminuir drásticamente en un futuro muy cercano para limitar el calentamiento global a 1,5 grados, y que esto requerirá una acción drástica sin más demora. El próximo informe especial del IPCC, sobre los océanos y las capas de hielo en un clima cambiante, está previsto para el mes próximo.

 

Los gobiernos de todo el mundo considerarán las últimas conclusiones del IPCC en una cumbre climática de las Naciones Unidas que se celebrará el mes próximo en Nueva York. La próxima ronda de conversaciones climáticas de las partes del acuerdo de París tendrá lugar en diciembre en Santiago de Chile.

 

António Guterres, secretario de Clima de la ONU, dijo la semana pasada que es “absolutamente esencial” implementar ese acuerdo histórico, y “hacerlo con una mayor ambición”.

 

“Necesitamos integrar los riesgos del cambio climático en todas las decisiones”, dijo. “Por eso les digo a los líderes que no vengan a la cumbre con hermosos discursos.”   [Fuente:  Nature.com]