No he muerto, y aun así he perdido el aliento de la vida”

Dante Alighieri, La Divina Comedia

Las imágenes del horror que vemos en Australia nos recuerdan a lo sucedido no hace mucho en la Amazonía.

Los incendios de Australia han producido la muerte de 480 millones de animales, provocando un daño a la biodiversidad inestimable. Han muerto de la peor manera, carbonizados, temerosos, muchos abrazados a sus crías. Canguros, koalas, wombats y demonios de Tasmania son algunas de las especies afectadas.

Entre los koalas, por ejemplo, se calcula que murieron más de 8,000 de los 28,000 que viven en el país.

Tracy Burgess es voluntaria de un Hospital para animales y relata lo siguiente: “No nos llegan tantos pacientes animales como esperábamos. Esto se debe a que murieron quemados, sin poder escapar”.

Algunas personas han logrado escapar con sus mascotas, otros, han tenido que sacrificar a los animales destinados para la producción y el consumo humano (se estima entre 12,000 vacas y 8,000 ovejas).

Sequía = Muerte

Australia nace  a partir de la llegada en barco de personas provenientes del sudeste asiático hace unos 50,000 años. Cuando los europeos llegaron, alrededor de un millón de personas vivía en el territorio y sus actividades principales eran la caza y la agricultura.

En 1770 James Cook reclamó el territorio para la corona británica. A partir de entonces se utilizó como colonia penitenciaria hasta el año 1790 que llegaron colonos libres. Las comunidades que vivían allí fueron desplazadas, murieron víctimas de enfermedades y sus tierras se apropiaron (historia que conocemos en América Latina).

A partir de 1970 el país comenzó a enfrentar nuevos retos, entre ellos, la defensa del medioambiente. La creación de reservas naturales para la conservación de especies en lugares que son propiedad privada, prácticas sustentables en la actividad agrícola y ganadera y la implementación de estudios para la preservación de flora y fauna, son parte de las actividades del programa australiano impulsado por del Departamento de Medioambiente.

Este país siempre ha tenido incendios forestales pero este año la situación se ha agudizado ¿La causa? Factores climáticos que propician períodos de calor y sequía (dipolo del Océano Índico).

Durante el 2019 en Australia se estableció un nuevo récord de temperatura alcanzado el 17 de diciembre un máximo promedio de 40,9 grados centígrados.

Cabe notar que algunos incendios comenzaron de forma deliberada.

Australia se ha vuelto más calurosa debido a que los niveles crecientes de CO2 planetario continúan en alza.

El respeto por la Pachamama fue el leitmotiv de la Edición 2020 del Carnaval de Negros y Blancos (Pasto, Nariño, Colombia). Mediante actividades artísticas se visibilizó la problemática de los Andes, la necesidad de proteger  la biodiversidad y el respeto por todas las formas de vida en nuestro planeta.

Somos espectadores del Holocausto animal ¿Qué podemos hacer desde nuestro lugar?

– Usar transporte limpio. Si no podemos debido a la distancia, elegir los medios de locomoción pública. 

– Vivir en “hogares eficientes”. La calefacción y los aparatos eléctricos consumen energía y la producción energética produce emisiones de gases de efecto invernadero por lo que si reducimos nuestro consumo estaremos siendo más ecológicos, disminuyendo nuestra huella ecológica y disminuyendo el importe de nuestras facturas.

– Reducir la huella ecológica en nuestros alimentos. Comprar frutas y verduras locales, evitar el uso de plástico innecesario.

– Reducir el consumo de agua.

– Separar los residuos.

– Poner en práctica en nuestro entorno (trabajo – familia – comunidad) las cuatro R: ReChAzÁ- ReDuCí – ReCicLá – ReUtIlIzá.

– Conocer  a las personas que trabajan para el ambiente en nuestros barrios y participar de acciones solidarias. Por ejemplo, Yo Amo Mi Playa o SurfRider Argentina.

– Donar a ONG´s que se ocupan de esta problemática.

– Promover un uso responsable del ambiente en nuestros viajes. Evitando la pirotecnia, guardando nuestros residuos y consumiendo sólo lo necesario. 

“No vamos a tener una sociedad si destruimos el medio ambiente” 

(Margaret Mead 1901 – 1978)