Incertidumbre, pánico, paranoia. Ya no es un incendio masivo, un terremoto, un huracán o una inundación aislada en un país: Es un impacto a nivel global.

Era algo común escuchar “lo bueno de vivir en Argentina es que es imposible que este país sufra de algún desastre natural”, y en base a esa creencia, el argentino promedio descuidaba el planeta, creyendo que cualquier desgracia sucedería fuera del territorio nacional.

Cuidar al planeta abarca cuidar al suelo, la fauna, la flora y los humanos. Nosotros somos tan sólo una pequeña parte de un planeta.  


Si el Humano se “diferencia” del animal por el poder de consciencia, reflexión, inteligencia, características que alegan los especistas, el interrogante que deberíamos hacernos es: Con los estudios realizados sobre los murciélagos y conociendo las enfermedades que pueden transmitir ¿Cómo es que decidieron comerlos? Los cazan y automáticamente van a un plato de sopa (sin ningún tipo de control). 

Los murciélagos, al igual que los animales humanos, son mamíferos. En el mundo existen cerca de 1,000 especies, siendo uno de los grupos de mamíferos más diverso. Tienen hábitos nocturnos: salen de sus refugios al atardecer y recorren el bosque en busca de alimento o pareja, regresando al refugio antes del amanecer en donde permanecerán descansando durante las horas diurnas.

Su alimentación consiste  en un 70% de de insectos (polillas, moscas, mosquitos y escarabajos) y pueden llegar a comer la mitad de su peso en una sola noche. Algunas especies se nutren con polen y frutos pero también pueden comer ranas, lagartijas, ratones y a veces a otros ejemplares de su especie (hay más de 1000 especies).

Su presencia en el ecosistema tiene los siguiente beneficios:

  • Control de plagas de insectos sin generar daños al ambiente.
  • Dispersan semillas y polinizan flores de plantas de importancia ecológica (unas 500 especies de flores de todo el mundo dependen de los murciélagos para ser polinizadas).
  • Eliminan los mosquitos, que muchas veces son portadores del dengue, chikungunya y otras enfermedades.

La humanidad ha tenido numerosas alertas mundiales sobre el impacto que puede tener consumir animales o derivados:

1976: Ébola (Murciélagos)
1981: VIH (Monos)
1996: CJD -Vacas Locas- (Vacas)
2003: H5N1 -Gripe Aviar- (Aves)
2012: MERS (Camellos)
2019: Coronavirus (Murciélagos)

Pero los animales no humanos no son los victimarios. En todos los casos, víctima y victimario es el mismo: El humano. 


COVID -19 hoy es una Pandemia que se extiende cada vez más rápido. Los sistemas sanitarios no dan abasto, en algunos países supermercados, calles, plas, escuelas, universidades se encuentran desiertas. En Italia, por ejemplo, la gente está muriendo en sus propias casas. Aún no hay una cura.

Éste estado de cosas ha servido como excusa para que muchas personas abandonen a sus mascotas. Perros y gatos no transmiten coronavirus. No les demos la espalda cuando más nos necesitan.


¿Por qué seguimos consumiendo animales?

Somos los responsables de los desastres naturales por el calentamiento global que hemos generado a lo largo de estos años, de las epidemias y pandemias ¿La causa? Nuestro egoísmo. 


Hoy, cuando el mundo finalmente pudo unirse con un mismo objetivo, extendamos ese lazo de empatía y solidaridad al resto de los seres que habitan el planeta. 

Pensemos en los animales (humanos y no humanos), su bienestar y nuestra continuidad en la Tierra. 

[Redacción: Sofía Montanari, Voluntaria del Santuario El Paraíso de los Animales]