Más de 100 millones de animales no humanos son torturados y asesinados por año en el mundo, a pesar de que la comunidad científica tiene sobradas pruebas de que la experimentación en animales es un método ineficaz y arcaico para los avances médicos.

Aunque los animales mal llamados “de laboratorio” -dentro de los que se incluyen no solo roedores y anfibios, sino también perros, gatos, monos y conejos, entre muchos otros- sean en realidad seres sintientes que no pertenecen a ningún laboratorio, sino a sus hábitats naturales, desde el siglo IV a.C., son objeto de manipulación cruel por parte de los humanos.

Confinados en jaulas, aislados socialmente e inmovilizados, son infectados con enfermedades, les suministran drogas, exponen sus ojos y piel a sustancias químicas, son electrocutados, pasan hambre y sed, les quiebran huesos y son quemados. Convulsionan, sangran, agonizan, sin ningún
tipo de anestesia hasta su muerte.

Cómo es que exponemos a otros seres vivos a situaciones que, de dirigirse a un humano, son consideradas crímenes aberrantes. Es innegable el sufrimiento físico que se obliga a tolerar a los animales, quienes tienen sistemas y terminaciones nerviosas que informan a sus cerebros sobre los
estímulos que perciben de sus cuerpos, al igual que los humanos.

En el 2006, los doctores Daniel Hackam y Donald Redelmeier publicaron en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense un artículo sobre su investigación de la eficacia de la experimentación en animales para los tratamientos médicos.

Advirtieron tanto a los. pacientes como a los tratantes que se mantengan cautos al extrapolar el éxito de experimentos en animales sobre curas para enfermedades humanas, ya que “deberían esperar una replicación deficiente, inclusive de los estudios de mayor calidad”.

El año pasado, los doctores Claudio Carini, Mark Fidock y Alain Van Gool, editaron el Manual de Biomarcadores y Medicina de Precisión, donde afirman que “debido a que las especies animales difieren biológicamente entre sí de muchas maneras significativas, es aún más improbable que los
experimentos con animales produzcan resultados que se interpreten correctamente y se apliquen a la condición humana de manera significativa”.

Precisamente, el 95% de los medicamentos probados con éxito en animales, se comprobaron inservibles o peligrosos en humanos, según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos.

Después de miles de años de las primeras pruebas en animales, se desarrollaron con éxito reemplazos más efectivos para testear drogas, químicos, cosméticos y comida para consumo humano: estudios clínicos en voluntarios, técnica in vitro basada en células humanas y simuladores mediante técnicas computarizadas.

A pesar de ello, se sostiene que no se puede eliminar totalmente el uso de animales ya que se comprometería la investigación biomedica y los avances sobre enfermedades humanas. Pero investigadores de la Escuela de Medicina de Yale, junto a numerosas universidades británicas, publicaron en la Revista de la Asociación Médica Británica que “existe poca evidencia para apoyar la idea de que la experimentación con animales ha beneficiado a los humanos. De hecho, muchos de los avances más importantes en la salud son atribuibles a estudios en humanos”.

Actualmente en Argentina existe el Comité Institucional para el Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio, con la misión de asesorar a los investigadores en el cumplimiento del “principio de las
3 Rs” ( https://www.greenfacts.org/es/glosario/pqrs/principio-tres-erres.htm ), el cual consiste en asegurar que no existe reemplazo para el uso de animales no humanos en la experimentación a desarrollar; reducir la cantidad de individuos en caso de ser utilizados; y refinar las técnicas para
minimizar o evitar el sufrimiento animal. Se trata de una organización sin fines de lucro, que colabora con el INTA, pero la cual no es de consulta obligatoria, sino optativa.

Desde El Paraíso de los Animales, deseamos y trabajamos por un mundo de amor, respeto e igualdad, donde se entienda que los animales son alguien, no algo.

Estas son algunas de las cosas que se pueden hacer desde ahora para colaborar con detener la experimentación en animales:
-Buscar los símbolos de “cruelty-free” en los productos cosméticos, de higiene personal y
consumo, eligiendo las marcas comprometidas con la causa. Existen plataformas, apps y cuentas en redes sociales en las que pueden encontrarse listados con estos productos, como abillionveg
( https://www.abillionveg.com/ ) y AptoVegan ( http://aptovegan.com/es/ ).
-Consultar respetuosamente a las marcas si testean en animales sus productos, presionando
como consumidores a un cambio en la industria.
-Firmar y difundir peticiones para detener el testeo en animales. En este momento, la organización PETA esta tratando de frenar los traslados de monos por la aerolínea Air France para
probar vacunas contra el Covid-19, ya que con infecciones previas de coronavirus (SARS y MERS)
las investigaciones fallaron en proveer información significativa sobre estas enfermedades en
humanos. Para participar y conocer más sobre lo que está pasando, hace click en el siguiente link:
https://headlines.peta.org/air-france-stop-shipping-monkeys/#action
-Colaborar con donaciones a organizaciones que trabajan por un mundo libre de crueldad y
testeo animal, como Cruelty Free International ( https://www.crueltyfreeinternational.org/ ).
-Difundiendo la campaña Belleza es Empatía.

-Firmando y compartiendo la petición.  Argentina: Por el fin del testeo en animales para productos cosméticos que ha superado las 300.000 firmas.

[Redacción: Pilar Leonardi, Voluntaria del Santuario El Paraíso de los Animales]