Desde que el planeta existe y la vida en él se desarrolla, sucedieron 5 extinciones masivas producto de ciclos naturales, todas con procesos de millones de años. Nos encontramos transitando la sexta,
pero esta vez, acelerada a un ritmo inédito por la presión que la especie humana está ejerciendo sobre la biodiversidad.

Se calcula que en los últimos 50 años se redujo en un 60% la población de vertebrados no humanos.

Al menos 680 especies fueron llevadas a la extinción desde el siglo XVI y son 1 millón las especies de animales y plantas que están en peligro de desaparecer.

Aprovechando la fecha, la ONU remarcó que “a pesar de todos nuestros avances tecnológicos, dependemos por completo de ecosistemas saludables y vibrantes si queremos disponer de agua, alimentos, medicamentos, ropa, combustible, refugio y energía”.

La comunidad científica advierte hace años que la diversidad de especies incrementa la estabilidad y resistencia de los ecosistemas a las perturbaciones, como desastres naturales y enfermedades.

En la biodiversidad reside la clave de nuestra existencia, pero cada año se extraen en todo el mundo aproximadamente 60.000 millones de toneladas de recursos renovables y no renovables, casi el doble que en 1980, afectando seriamente la salud de los ecosistemas y de sus habitantes.

La buena noticia es que estamos a tiempo de revertir mucho de los daños hasta ahora producidos.

En su último informe, la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas ( https://ipbes.net ) estableció, por orden de prioridad, donde concentrar los esfuerzos:

1. Cambios en el uso de la tierra y el mar
2. Explotación directa de organismos
3. Cambio climático
4. Contaminación
5. Especies exóticas invasoras

La realidad es que el mejoramiento de uno de estos ejes, afecta directamente a los demás, y con adoptar hábitos diarios más amigables con el ambiente, y con nosotros mismos, cada persona puede colaborar con la biodiversidad del planeta.

Un gran paso es reflexionar sobre el consumo diario de animales, ya que su producción es uno de los principales factores de destrucción de los suelos y contaminación del ambiente, por las enormes emisiones de dióxido de carbono y desechos tóxicos que inevitablemente conlleva.

Actualmente más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi 75% de los recursos de agua dulce se dedican a la producción agrícola-ganadera.
Si toda esa tierra cultivable se utilizara
para alimentos humanos, y no para el engorde de los animales “de granja”, la cantidad de calorías disponibles en el mundo aumentaría entre un 50% y 70%.

Esto va de la mano con volvernos conscientes del desperdicio de alimentos, que sucede en países desarrollados y en desarrollo, por motivos distintos en cada uno: los primeros por exceso de comida en los platos, y los segundos por no lograr transportes eficientes que permitan a los alimentos llegar a los mercados sin pudrirse.
Se calcula que hay un desperdicio del 30% de la producción, y una
forma sencilla de evitarlo es consumiendo verduras y frutas locales y de estación.

Entonces, si se suma el porcentaje de tierra cultivable que actualmente se destina al engorde de animales para consumo humano y además se evita el desperdicio de alimentos, se calcula que podría alimentarse a 10 mil millones de personas, sin perjuicio a los demás seres o al medioambiente.

Que nuestros hábitos diarios sean impacto positivo para reinsertarnos al ciclo natural de la Tierra, colaborando para que la biodiversidad de la que somos parte vuelva a transitar esta vida en armonía.

La protección de la biodiversidad es el corazón del Santuario, en el que actualmente viven más de 850 animales de múltiples especies: aves varias (gallinas, gallos, patos, gansos, ocas, pavos, pavos reales, y una gran variedad de pájaros), caballos, vacas, toros, cerdos, una carpincha, una tortuga de
agua, un lagarto overo, chinchillas, perros, gatos, cabras, ovejas, llamas, ardillas y conejos.

El Paraíso de los Animales se encuentra en su máxima capacidad de habitantes, y a pesar de que nos encantaría seguir recibiendo animales rescatados, prácticamente no podemos por falta de espacio y recursos.

Es nuestro anhelo poder ampliar el terreno de manera de poder seguir salvando vidas y poder darles a esos seres una nueva oportunidad alejados del sufrimiento y la explotación.

Si te interesa colaborar y ser parte de nuestro trabajo, podes donar o apadrinar a cualquiera de los integrantes a través de este link: https://elparaisoanimal.org/index.php/cambia-una-vida-hoy/


[Redacción: Pilar Leonardi, Voluntaria del Santuario El Paraíso de los Animales]