Debemos ser realmente conscientes de la importancia del problema de la pérdida y el desperdicio de alimentos y promover los esfuerzos mundiales para resolverlo. Es por eso que, en 2019, la 74º Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 29 de septiembre como el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.

Esta jornada es una oportunidad de centrar la atención en la necesidad de reducir la PDA, y en la forma en que ello puede contribuir al desarrollo sostenible.

Teniendo en cuenta la creciente población mundial, las Naciones Unidas (ONU) ven una necesidad urgente de abordar las grandes cantidades de alimentos perdidos y desperdiciados en todo el mundo, haciendo hincapié en los riesgos que implican para el cambio climático, la sostenibilidad de la agricultura, los medios de subsistencia humanos y los suministros de alimentos.

La FAO lidera los esfuerzos relacionados con el Índice de Pérdida de Alimentos y brinda orientación para las intervenciones de políticas, presentando un argumento comercial y económico con incentivos de ganancias para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, así como la inseguridad alimentaria. Mientras tanto, el PNUMA está a cargo del Índice de Desperdicio de Alimentos, y se compromete a acelerar la acción a través de su programa de actividades de sistemas alimentarios sostenibles que tienen como objetivo crear conciencia y catalizar la acción a nivel local, regional e internacional.

 

Cada año un tercio de la producción mundial de alimentos para consumo humano no llega a ningún plato y se pierde o se desperdicia.

 

Disminuir la pérdida y desperdicio de comida reduce la pobreza, el hambre y ayuda a combatir el cambio climático. Si ahorráramos una cuarta parte de la comida que ahora se desperdicia, podríamos alimentar a 870 millones de personas que padecen hambre. Además, los efectos dañinos del cambio climático se reducirían, teniendo en cuenta que, a día de hoy, el desperdicio alimentario es responsable del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y casi el 30% de la tierra agrícola del mundo se utiliza para producir alimentos que nunca serán consumidos, por nombrar solo algunos ejemplos.

Este año la primera celebración del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos se produce durante la pandemia mundial de COVID-19, la cual ha provocado un despertar mundial sobre la necesidad de transformar y reequilibrar la forma en que se producen y consumen nuestros alimentos.

COVID-19 continúa generando desafíos significativos en el abastecimiento alimentario de muchos países. Las interrupciones en las cadenas de suministro, las medidas de cuarentena, el cierre de la industria hotelera y las escuelas. Todas estas medidas han contribuido al problema de la pérdida alimentaria, en donde los productores y distribuidores no han encontrado mercados a los que abastecer y, por ende, su producto se ha echado a perder.

En el otro extremo de la cadena, las compras compulsivas por parte de los consumidores durante la pandemia provocó un gran desperdicio alimentario y el desabastecimiento en los supermercados, los cuales tampoco podían donar comida a unos bancos de alimentos apurados por una demanda creciente a causa del incremento del desempleo.

Sin duda, este nuevo Día Internacional se enfrenta a muchos desafíos para alcanzar nuestras metas de “Consumo y producción responsables”, que contribuirá a la lucha contra el Hambre Cero y el Cambio climático.

Reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos es esencial en un mundo donde el número de personas afectadas por el hambre ha aumentado lentamente desde 2014, y cada día se pierden y desperdician toneladas y toneladas de alimentos comestibles.

Ya sea que se pierdan o se desperdicien, todos los recursos que se utilizan para producir este alimento, incluidos el agua, la tierra, la energía, la mano de obra y el capital, son malgastados. Además, la eliminación de estos alimentos en vertederos genera emisiones de gases de efecto invernadero, lo que contribuye al cambio climático.

Por ello la temática de este año se titula “Detén la pérdida y el desperdicio de alimentos. Por la gente. Por el planeta”.

Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos realmente requiere la atención y las acciones de todos, desde los productores hasta las partes interesadas de la cadena de suministro, las industrias alimentarias, los minoristas y los consumidores.

 

¿Sabías que?

  • En el mundo se desperdician o pierden un tercio de los alimentos que se producen.
  • En los países en desarrollo 40% de la pérdida se produce durante la cosecha y en la etapa de procesamiento; Mientras, en los países industrializados, el 40% de la pérdida ocurre a nivel minorista o del consumidor.
  • Europa y América del Norte desperdician un promedio de 95-115 kg de comida por persona cada año.

 

Con toda esta información, por qué no hacemos algo para que esto cambie? Por nosotros, por nuestra gente y el ambiente.

 

[Redacción: Josefina Real de Azua, Voluntaria del Santuario El Paraíso de los Animales]