Estos últimos meses, el fuego fue nuevamente protagonista del horror. Así como estuvo ocurriendo en Rosario y en la provincia de Cordoba, el fuego en esta oportunidad hizo de las suyas en Corrientes y Misiones, en el noroeste Argentino.

En agosto fue el caso de la quema de la Reserva provincial San Cayetano, uno de los parques designados para la conservación de la flora y fauna de Corrientes, que quedó reducido a cenizas luego de dos incendios. Científicos locales afirman que el daño es irreparable y no se puede prever el tiempo que tomará recuperarlo.

El Parque Provincial San Cayetano está ubicado 20 kilómetros al sur de la Ciudad de Corrientes. Tiene 76 hectáreas y estaba compuesto por pastizales, montes, palmares y una gran diversidad de fauna.

Se remarcó que sobrevivió muy poco monte al incendio y se apuntó a la necesidad de educar y concientizar sobre el cuidado del medioambiente.

A fines de agosto se quemó la mitad de la reserva en un incendio intencional que se extendió durante 48hs. Luego de un nuevo foco se reconoció que el daño producido es irreparable.

Esta área atravesó una de las peores sequias de las últimas décadas, lo cual hace más imposible recuperar el parque. Si no hay ecosistema los animales que sobrevivieron no tendrán un lugar al cual volver.

El parque contaba con reptiles, guazunchos (es un cérvido de mediano tamaño nativo de América), carpinchos, lobitos de río, zorros, monos, aguará guazú y más de 200 especies de ave de pastizal. Y la fauna que no murió, por lo general suelen cazarla.

Desde el 2015 este parque provincial se creó con el fin de preservación ya que la mayoría de los animales están en peligro de extinción, pero los incendios intencionales fueron de tal impacto que desde la Estación Biológica manifestaron su impotencia por las redes sociales.

 

 

En el Puerto de Corrientes, el río atraviesa por estos días un pico de creciente que elevó el nivel a 1,80 metros, tras una bajante histórica que disminuyó su caudal a 0,80 metros.

Este año una histórica sequía en la Cuenca del Plata afectó al delta del Paraná, incrementando incendios a lo largo de todo el territorio cercano al río.

En los últimos meses se registraron más de 25 mil focos de incendios y se perdieron más de 90.000 hectáreas, con todo el daño que esto conlleva hacia las personas que viven en estos lugares y la biodiversidad que alberga este sistema de humedales.

También en ese mes, los incendios rurales en Corrientes arrasaron 700 mil hectáreas y ocasionaron pérdidas cercanas a los diez millones de dólares.

Se habían referido a las habituales quemas de pastizales que realizan los ganaderos en esta época del año y se señaló que en su mayoría fueron el origen de los incendios descontrolados.

Las condiciones climáticas se agravaron y estas quemas generaron incendios descontrolados que provocan daños productivos y ambientales.

Este mes pasado de Noviembre, en Corrientes, un incendio forestal avanzó más de 16 kilómetros, y afectó cerca 4 mil hectáreas.

Productores forestales, ganadores y yerbateros de la región enfrentaron una dramática situación ante la lucha por frenar el avance de un incendio de grandes proporciones y fuera de control en Gobernador Virasoro, Corrientes, y a solo 90 kilómetros de Posadas, Misiones.

El incendio se inició en la zona de la Estancia San Francisco (San Alonso), pasando la Ruta Nacional N°120 y N°37 en dirección hacia el sur, y con el correr de las horas se expandió por pastizales, bañados y pinares, estimándose ya unas 4000 hectáreas afectadas por el fuego.

Se trabajo en el lugar para evitar que el fuego llegue al Establecimiento Yerbatero y Forestal Las Marías.

La situación se agravo debido a las condiciones meteorológicas imperantes en la zona, con altas temperaturas y viento norte.

Las precipitaciones que se iniciaron unos días despues en gran parte de la provincia de Corrientes pusieron fin a los incendios rurales, que se registraron en varias localidades.

Se precisó que habían caido entre 40 y 45 milímetros de agua en las zonas afectadas por los incendios.

Solo en la zona de Gobernador Virasoro, a unos 300 kilómetros al este de la capital provincial, los incendios arrasaron con más de 3000 hectáreas de producción forestal y plantaciones de alimento para el ganado.

En los últimos días los incendios se propagaron en Corrientes en las localidades de Santa Rosa, Mburucuyá, Saladas, Bella Vista, Empedrado, Caá Catí, Santa Lucía y Riachuelo, y causaron grandes pérdidas en el sector productivo.

Virasoro fue la zona más perjudicada con grandes frentes activos en campos de forestación e incluso en varios yerbales. Mburucuyá registraba algunos pequeños focos y en Saladas los Bomberos Voluntarios controlaron las llamas iniciadas en un aserradero.

A raíz del déficit hídrico reinante y altas temperaturas con períodos de vientos intensos que derivan en riesgo extremo para la ocurrencia y propagación de incendios rurales.

Las condiciones meteorológicas descriptas crean condiciones muy favorables para la ocurrencia y propagación de incendios de dimensiones considerables en toda la provincia.

Los incendios rurales ponen en riesgo la integridad física de los habitantes y combatientes de cuerpos de bomberos y brigadas, además de causar daños en los recursos naturales, las infraestructuras rurales productivas, impactando colateralmente en el ambiente.

En Misiones no estuvieron exentos y solo entre Candelaria y Garupá se quemaron cerca de 150 hectáreas de plantaciones forestales y pastizales, y el fuego amenazaba con extenderse sobre reservas naturales privadas y campos rurales. Tambien sufrieron incendios en la zona sur de Misiones y con el avión hidrante asistieron a Corrientes (Concepción y Villa Olivari), para controlar incendios en campos forestales y rurales, que requirió además la colaboración conjunta de brigadistas y bomberos voluntarios, bomberos de policía, consorcios privados de distintas jurisdicciones y dependencias.

La situación de riesgo de propagación de incendios es extremo por las condiciones climáticas, sequía, viento, baja humedad, y en todo el territorio misionero rige la prohibición del uso del fuego para realizar cualquier tipo de quemas (entiéndase zonas urbanas, semi-urbanas, rurales, forestales, comunidades indígenas y zonas “ocupadas irregularmente” en áreas de bosques nativos).

Se consideró que el arraigo en la cultura de la quema en los campos para trabajos de limpieza sigue siendo el factor de mayor peligro de propagación de incendios rurales.

Otro tema de gravedad es que se han secado muchas vertientes y arroyitos, porque la sequía hace que muchos de afluentes de los arroyos se hayan extinguido.

Se sostuvo que esta situación, sumado a los efectos climáticos, es consecuencia de las practicas desacertadas de las grandes empresas forestales que 30 años atrás desmontaron todo sobre los bordes de arroyos y sin ningún tipo de control.

En la zona sur, centro y norte de la provincia se han socorrido incendios en predios de bosques nativos, campos productivos y plantaciones forestales y se evaluarán los daños, ya que se registraron incendios que afectaron incluso más de 200 hectáreas de pinares de un propietario en la zona de Lanuzze, entre Wanda y Puerto Esperanza, como también en la zona forestal conocida como Istueta, El Doradito, Helvecia, Esperanza II, por dar algunos ejemplos de los siniestros denunciados.

 

¿Cuándo las personas vamos a aprender que estamos matando nuestra casa, la casa de los animales? Cuidemosla, que es la única que tenemos.

 

 

[Redacción: Josefina Real de Azua, Voluntaria del Santuario El Paraíso de los Animales]