El sufrimiento que padecen los animales es un caso de lo que forman parte de un régimen de explotación sistemática que cuenta con respaldo institucional.

El matadero moderno ha sido diseñado para acabar con la vida del mayor número de animales a la mayor velocidad posible. La matanza industrial de animales es un gigantesco negocio y algunas de estas factorías, cada vez más tecnificadas y con equipamientos cada vez más modernos y especializados, llevan a la muerte a miles de ellos cada día.

 

Bienestar animal

Ante la creciente preocupación social por las condiciones en las que los animales son tratados en granjas y mataderos, las empresas cárnicas pretenden hacer creer al consumidor que los animales están protegidos por normativas. Esto no es cierto. El denominado bienestar animal y la aplicación de su marco legislativo solo se implementa en la medida que este no incida significativamente en la producción. Las medidas de bienestar animal sí hacen menos sufrida la explotación y matanza industrial de animales pero es erróneo pensar que los protegen. No solo no lo hacen, sino que además la implementación de estas medidas es inviable en muchos casos y en otros tiene nula efectividad. De esta forma acaban sirviendo únicamente para edulcorar la imagen de la industria.

 

Transporte y descarga de animales

El transporte es uno de los momentos más duros y traumáticos para los animales explotados en granjas industriales.

Durante el traslado permanecen generalmente hacinados sobre sus propios orines y excrementos. Muchos de ellos sin espacio para tumbarse. Debido a los golpes, el hacinamiento y la exposición a temperaturas extremas algunos animales llegan heridos, extenuados o con graves problemas de salud. Otros sencillamente no lo soportan y mueren en el camino.

Durante la carga muchas aves sufren fracturas en los huesos. Las aves son introducidas bruscamente en las jaulas, cargadas al camión y trasladadas sin ninguna atención.

También hay que tener en cuenta que un importante número de animales nunca llegará a la fase de transporte ni al matadero.

La cifra de los que acabaron en las granjas debido a problemas de salud asociados al duro régimen de explotación —enfermedades derivadas de la selección genética, desórdenes metabólicos, problemas respiratorios, etc. — o debido a lo que la industria denomina ‘descarte’ —matanza de animales en la propia granja por no alcanzar los niveles óptimos de producción— se estima en millones.

Por otra parte, un cambio brusco de temperatura en las naves donde son hacinados o un fallo en el suministro eléctrico pueden llevar a la muerte a cientos de miles de animales. Otros pueden perecer en los accidentes de carretera durante su traslado. A los animales heridos no se les atiende. En el mejor de los casos se les mata en el mismo lugar del siniestro o se les vuelve a cargar en otro camión hacia el mismo destino.

Las llegadas y descargas de animales en los mataderos, son la gran mayoría con instalaciones de tamaño medio y arquitectura similar. Los animales son recibidos en un acceso que conecta directamente a los corrales, espacios que suelen ser lúgubres y sucios, y son conducidos a los establos mediante ruidos que los asustan o mediante ’empujadores’ eléctricos. En ocasiones se propinan patadas y golpes a los que se resisten y a los de menor tamaño los lanzan hacia adelante o desde el camión a las rampas que conducen a los establos. Muchas veces las descargas son realizadas mientras se está efectuando la matanza de animales en otra área y el responsable veterinario no puede atender las dos actividades al mismo tiempo. Es decir, no se verifica si la normativa de protección animal está siendo correctamente aplicada. Algunos animales pueden permanecer horas en los corrales mientras que otros son dirigidos a la zona de sacrificio tras su llegada.

 

Hacia la muerte: métodos de aturdimiento

Los métodos de aturdimiento aplicados en la fase previa al degüello de animales es uno de los asuntos que más controversia y polémica suscita en el debate sobre bienestar animal. Su finalidad consiste en asegurar la pérdida inmediata de conocimiento para evitar el sufrimiento del animal mientras se desangra. También, según se recoge en el reglamento, se considera aturdimiento a cualquier proceso que provoque la muerte instantánea.

La industria cárnica asegura que con estos métodos los animales no sufren pero saben que en sus mataderos, debido a diversas causas, la realidad es otra.

Acertar un disparo sobre la cabeza de una vaca asustada que pesa cerca de media tonelada y que se resiste a morir o colocar dos electrodos en ambos lados de la cabeza de un cerdo mientras resbala agitado sobre un suelo bañado de sangre, no son tareas fáciles de ejecutar. Menos aún con el rigor que exigen los estándares de bienestar animal. El ritmo de producción de los mataderos —cada vez más frenético—, en donde un solo trabajador tiene que realizar la misma tarea decenas o cientos de veces cada día, aumenta la dificultad de cumplir con los procedimientos. A esto se suma que a veces, las pistolas se atascan, o los dispositivo eléctricos han sido mal regulados, o los animales despiertan del aturdimiento y permanecen despiertos mientras les degüellan etc., lo que aumenta la espera, estrés y sufrimiento de todos ellos.

 

Pistola de Perno

Debido a su bajo costo y fácil funcionamiento, el pistolete de perno cautivo es probablemente el método de aturdimiento más extendido del mundo y se utiliza tanto en vacas, como en cerdos, ovejas, cabras y caballos.

La pistola dispara un proyectil accionado por un cartucho de pólvora o mediante aire comprimido que, tras penetrar en el cráneo, se recoge a su posición inicial causando un trauma cerebral. Para lograr un aturdimiento efectivo el reglamento exige que los animales de la especie bovina estén debidamente colocados en el cajón de aturdimiento y que el arma tenga que ser sostenida de forma firme sobre el lugar donde vaya a dispararse.

Es bastante común que las vacas se resistan a entrar al cajón y para ello se les apliquen descargas eléctricas. Algunas mugen y parecen sensiblemente afectadas. Agitan sus cabezas y se mueven de forma nerviosa hacia atrás y hacia delante. Acertar un disparo con la precisión que exigen los estándares de bienestar animal no es tarea sencilla y en algunos casos debe repetirse el procedimiento.

El propio reglamento reconoce que la espera en el cajón de aturdimiento puede provocar angustia al animal y, por esta razón, exige que el tiempo de espera sea el más breve posible.

Se exige que el cajón de aturdimiento esté “dotado de un sistema que limite los movimientos tanto laterales como verticales de la cabeza del animal”.

Este método no solo se utiliza en animales de la especie bovina. También he observado su uso en un matadero de ovejas. Estas eran agrupadas contra una esquina y disparadas por detrás, bajo la base de la cornamenta, sin sujeción alguna. Una vez caían al suelo el matarife las arrastraba cogiendo una de sus patas traseras hasta los ganchos del transportador. Algunas de ellas presentaban signos de seguir conscientes.Esta técnica, aun cuando es aplicada de forma correcta, no asegura que el animal vaya a perder el conocimiento y algunos animales muestran signos de sufrimiento tras ser disparados.

 

Aturdimiento eléctrico

El equipo está compuesto de un cuadro eléctrico al que van unidas unas tenazas provistas de electrodos en sus extremos. Las tenazas, colocadas a ambos lados de la cabeza, transmiten una descarga eléctrica al animal. Si se utilizan de forma correcta, la descarga le provoca un ataque epiléptico y la pérdida de conocimiento momentánea. Este es un procedimiento reversible, es decir, en el caso de que el aturdimiento haya sido logrado, el animal puede recuperar la consciencia en un breve espacio de tiempo.

Aturdimiento eléctrico de cerdos

– Restrainer. Es una máquina que inmoviliza y traslada a los cerdos de uno en uno desde los corrales hasta el punto de aturdimiento donde se les aplica la descarga eléctrica. Está compuesta por dos cintas transportadoras colocadas de tal forma que el cerdo queda completamente inmovilizado. Los cerdos son dirigidos por un túnel hasta los pies del restrainer. Si se resisten al avance son empujados mediante descargas eléctricas o golpes. Algunos cerdos permanecen en el punto de aturdimiento más tiempo del indicado en la normativa.

– Box de aturdido. Los cerdos son introducidos, generalmente a la fuerza, en un armazón metálico. La descarga eléctrica se aplica desde un extremo por donde asoman la cabeza. Seguidamente el animal cae a través de una trampilla lateral y es arrastrado hasta el elevador de sangrado. En ocasiones, cuando los cerdos son mal aturdidos, se les aplica una segunda descarga mientras son suspendidos de las patas y trasladados hacia la zona de degüello.

– Redil de aturdimiento. Cuando no se dispone de equipamiento de sujeción los cerdos son conducidos en grupo —muchas veces mediante gritos y golpes— a una estancia donde se les aturde uno a uno. Los cerdos se mueven agitados y tratan de huir. A veces se ponen unos sobre otros o resbalan y caen al suelo. No siempre se acierta en el primer intento, aumentando el estrés del animal.

Con el fin de agilizar la tarea muchos cerdos son izados para su posterior degüello al mismo tiempo que los aturden. En ocasiones los matarifes, para encadenar las patas a los ganchos de los elevadores, presionan el torso de los animales con una pierna. He sido testigo de esta práctica, que contraviene la normativa, en diferentes mataderos.

Aturdimiento eléctrico de ovejas y corderos

Las ovejas y los corderos son conducidos hasta un redil generalmente conectado por una puerta con los corrales. Los corderos suelen permanecer visiblemente asustados y agrupados contra una esquina del redil.Generalmente son inmovilizados entre las piernas del matarife que aplica la descarga con las tenazas.

Aturdimiento eléctrico de conejos

Se coloca la cabeza del conejo en un dispositivo equipado con dos pinzas accionadas por un pedal. Una vez recibe la descarga el animal es colgado por una de sus patas traseras en un gancho del transportador. Tras el aturdido, algunos animales —cerdos, ovejas o conejos—, muestran signos de seguir conscientes. Agitan sus cuerpos con ímpetu, mueven los ojos observando el entorno, se retuercen o patalean colgados de una pierna. En ocasiones incluso permanecen colgados varios minutos mientras el matarife está realizando otras tareas. Si el aturdimiento eléctrico no es realizado correctamente, bien porque el operario no lo ha aplicado donde debe o bien porque la corriente eléctrica no ha sido la suficiente, es posible que los animales no pierdan el conocimiento y entren en un estado shock conocido como “Estado o pesadilla de Leduc”. El animal queda paralizado y no puede emitir ningún sonido pero sigue consciente.

 

Oveja guía, dirigiendo el rebaño al área de matanza

Conducir a los animales hasta el área de matanza no es sencillo. El transporte y el paso por los corrales suponen un cambio de escenario drástico para todos ellos. Muchos acaban de ser recién separados de sus madres; incluso en algunos todavía es visible el cordón umbilical. En algunos mataderos, con el fin de facilitar el traslado de los corderos hasta el área de matanza, utilizan ovejas adultas. Estas ovejas guía o mansas—también llamadas ovejas judas en manuales de la industria—son adiestradas para conducir a los corderos hasta el lugar donde van recibir la descarga eléctrica y el posterior degüello. Su vida transcurre en los corrales y durante cada jornada conducen a la muerte a miles de corderos.

 

Electroaturdimiento en tanque de agua

Los pollos llegan hacinados en jaulas que son dispuestas, unas sobre otras, justo al inicio de la línea de matanza. Allí son colgados por las patas y boca abajo de los ganchos de un transportador aéreo que los traslada por las diferentes zonas del matadero.

Los pollos destinados para engorde han sido seleccionados genéticamente de tal forma que muchos sufren graves trastornos en sus patas y apenas pueden mantenerse de pie. Un trabajador especializado puede llegar a colgar a más de 1.000 pollos por hora. Si esto no es realizado de forma correcta —algo común dada la velocidad de algunas líneas de procesado— pueden sufrir aún más daños de los que están destinados a padecer.

Con el equipo en marcha, el transportador lleva a los pollos a un tanque con agua electrificada. Sus cabezas son sumergidas en él durante unos segundos pero, tal y como se recoge en varias investigaciones, algunos animales logran levantar la cabeza o son demasiado pequeños y pasan el tanque de agua sin haber sido aturdidos. La electricidad recorre todo su cuerpo y puede causar hemorragias y fracturas en los huesos. Si la entrada del tanque está mojada pueden sufrir choques eléctricos momentos antes de sumergir la cabeza.

Bajo este sistema de aturdimiento el voltaje es constante e igual para todos. Si el tamaño y peso de los pollos es desigual es posible que algunos no reciban la cantidad suficiente de corriente para inducir a la pérdida de conocimiento.

 

La matanza

El proceso de matanza más común es por degüello. Se realiza de forma manual con un cuchillo afilado seccionando “sistemáticamente las dos arterias carótidas o los vasos de los que nacen”. Las líneas de matanza de pollos más sofisticadas disponen de una cuchilla automática que puede llegar a degollar a miles de pollos por hora. El degüello se debe efectuar lo más rápidamente posible tras el aturdimiento, antes de que el animal recobre el conocimiento. Sin embargo, debido a que los métodos de insensibilización no son completamente efectivos, a que en ocasiones son mal ejecutados o a que se prescinde de su uso contraviniendo la normativa, un porcentaje de animales llegan conscientes a esta fase del proceso.

Las ovejas son trasladadas al área de matanza mediante una cinta transportadora. Llegan colgadas de sus patas traseras y una vez se encuentran sobre la tina que recoge la sangre, el matarife les corta la garganta una a una. Sujeta la cabeza con una mano y con la otra, dependiendo de la técnica, les clava el cuchillo o les da un corte a la altura de la carótida. Tras esto, muchas de ellas son empujadas a gran velocidad a través de los rieles de la cinta transportadora, mientras se desangran, chocan y se agolpan unas contra otras. Patalean, se retuercen y la sangre salpica en todas direcciones.

La matanza de cerdos es similar a la de las ovejas. Tras el degüello, los animales son llevados a los tanques de escaldado y al horno chamuscador, dos máquinas cuya función es eliminar su pelo. Los tanques contienen agua caliente que cubre el cuerpo del cerdo en su totalidad. El reglamento exige que los animales lleguen muertos a esta fase y que antes de introducirlos a los tanques “se haya comprobado la falta de signos de vida del animal”.

En algunos mataderos también utilizan un soplete para chamuscar las pezuñas de los cerdos y desprenderlas de las patas. Esta práctica solo debe hacerse cuando el cerdo está completamente muerto.

Las aves son colgadas de sus patas y transportadas al tanque de agua electrificada para aturdirlas y tras ello a la zona de desangrado donde un trabajador les corta el cuello con una cuchilla. Tras superar la fase de aturdimiento y el degüello, algunas aves parecían seguir conscientes.

Se debe tener en cuenta que el ritmo de trabajo en los mataderos es cada vez más frenético. Los degolladores automáticos pueden llegar a matar hasta 10.000 animales por hora. Debido a la imprecisión de los cortes manuales, a la tasa de error de los degolladores automáticos o a los tiempos de espera insuficientes entre el degüello y el siguiente estadio del proceso, un porcentaje de aves llegan vivas a los tanques de escaldado y mueren ahogadas.

En el caso de los conejos, algunos también muestran signos de seguir conscientes tras el degüello. Agitan sus patas, retuercen sus cuerpos y levantan la cabeza.

Los bovinos una vez se aturden, son expulsadas al suelo mediante una trampilla situada en la parte inferior del cajón. La gran mayoría de ellas se siguen moviendo tras el degüello.

 

Datos importantes

  • Pollos:

Esperanza de vida: 8 años

Edad de envío al matadero: 42 días

Producción mundial: 42 millones al año

Método de aturdimiento (bienestar animal): Gaseado o baño eléctrico de agua

Observaciones durante la investigación: En los mataderos de menor tamaño los pollos son aturdidos a golpes o degollados sin aturdimiento previo. En los mataderos con sistemas de matanza automatizados y baño eléctrico de agua muchos pollos muestran signos de seguir conscientes durante el degüello

  • Cerdos

Esperanza de vida: 15 años

Edad de envío al matadero: de 21 días a 8 meses

Método de aturdimiento (bienestar animal): Gaseado o descarga eléctrica

Observaciones durante la investigación: Durante el transporte algunos cerdos llegan exhaustos, heridos o muertos. En el matadero muchos cerdos llegan conscientes a la fase de degüello, bien porque el aturdimiento no ha funcionado, o bien porque no ha sido aplicado.

  • Caballos

Esperanza de vida: 30 años

Edad de envío al matadero:

A partir de los 7 meses

Producción mundial: 4 millones de caballos al año

Método de aturdimiento (bienestar animal): Pistola de perno cautivo

Observaciones durante la investigación: Los caballos son aturdidos con pistola de perno cautivo o mediante descarga eléctrica. Los caballos que llegan heridos con problemas de movilidad son arrastrados hasta la zona de matanza mediante una cadena atada al cuello. Algunos suelen mostrar signos de haber muerto de asfixia.

  • Vacas

Esperanza de vida: 20 años

Edad de envío al matadero (carne): de 5 a 18 meses

Edad de envío al matadero (leche): de 4 a 5 años

Producción mundial: 300 millones de vacas al año

Método de aturdimiento (bienestar animal): Pistola de perno cautivo

Observaciones durante la investigación: Las vacas que llegan con problemas de movilidad son arrastradas de cualquier forma o matadas in situ. En algunos mataderos emplean un cuchillo (puntilla) que insertan en la medula espinal con el fin de inmovilizarlas. Independientemente del método de aturdimiento algunas vacas son desolladas vivas.

 

Accidentes de camiones transportadores de animales

Algo que suele ser habitual, en el traslado de los animales a este horrible camino al matadero son los accidentes de tránsito que suelen ocurrir y al principio de este 2021 no fue la excepción. Hace unas semanas, a principio de enero.

Un camión que trasladaba ganado volcó en la autopista Jorge Newbery. Los vacunos escaparon por la vía. El tránsito debió ser desviado por colectora.

Un rebaño de vacas y toros se escapó del camión jaula que las trasladaba a su segura faena cuando el vehículo volcó en la autopista Jorge Newbery que une las localidades de Ezeiza y Cañuelas en el Gran Buenos Aires. El ganado se paseó lo más campante como su estuvieran en el medio de la Pampa Húmeda mientras los vehículos pasaban a su alrededor.

El accidente ocurrió entre La Horqueta y El Trébol de la vía en mano a la Ciudad de Buenos Aires. Según reportó el periodista especializado en tránsito, Alejandro Ramos, el tráfico fue desviado a la colectora.

 

Como decía el señor Paul McCartney “Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todo el mundo sería vegetariano”

 

Ya sabemos que esta es una realidad oscura y triste, pero es una realidad tan real que duele.

Abramos los ojos y ayudemos a abrir los ojos al resto.

Cuidemos a los animales, respetémoslos. Se lo merecen

 

 

 

[Redacción: Josefina Real de Azua, Voluntaria del Santuario El Paraíso de los Animales]