Siempre que vamos a un campo vemos ovejas pastando con su rebaño, pero nos detuvimos a leerlas e informarnos sobre ellas en profundidad? En este espacio de En la mira, los invitamos a meternos de lleno al mundo ovino.

La oveja (Ovis orientalis aries) es un mamífero cuadrúpedo ungulado doméstico, usado como ganado. Como todos los rumiantes, las ovejas son artiodáctilos, o animales con pezuñas. A pesar de que el término «oveja» se aplica a muchas especies del género Ovis, por lo general hace referencia a la subespecie doméstica de Ovis orientalis.

Descripción

Algunas razas primitivas todavía conservan algunas de las características de sus parientes salvajes, como las colas cortas. Según la raza, las ovejas pueden no tener cuernos, tenerlos ambos sexos, o solo los machos. La mayoría de las razas con cuernos tienen solo un par, pero algunas pueden tener varios.

Otra característica distintiva de las ovejas domésticas respecto a los ovinos salvajes es su gran variedad de coloración. Las ovejas salvajes por lo general solo se encuentran en tonos marrones y con variaciones extremadamente limitadas. En cambio la gama de coloración en las domésticas va desde un blanco puro hasta un marrón chocolate oscuro e incluso a manchas.

Su altura y peso varían dependiendo de la raza. Las hembras suelen pesar entre 45 y 100 kg y los machos entre 45 y 160 kg. Su dentición temporaria o de leche está formada por 20 dientes y la de adulto por 32. La adulta está formada por 12 molares, 12 premolares y 8 dientes frontales, pero hay cierto desacuerdo en cuanto a si son 8 incisivos o 6 incisivos y 2 caninos con forma de incisivos. Al igual que otros rumiantes, sus dientes frontales se encuentran en el maxilar inferior y muerden contra una formación cartilaginosa sin dientes en el maxilar superior denominada rodete dentario, que utilizan para arrancar vegetales mientras los dientes traseros los muelen antes de tragar. Hay una gran separación entre los dientes frontales y los premolares. Durante el proceso de cambio de dentición de leche a permanente es posible determinar la edad de una oveja a partir de sus dientes frontales, ya que aproximadamente cada año le nacen un par de incisivos, hasta los cuatro o cuatro años y medio, cuando ya completan su dentición.

A medida que envejecen sus dientes frontales comienzan a desgastarse, lo que dificulta su alimentación y repercute en su salud y productividad. Por esta razón, el declive de las ovejas domésticas que pastan en campos suele comenzar a partir de los cuatro años, con una esperanza de vida media de entre diez y doce años, aunque algunas pueden llegar a vivir hasta veinte.

Tienen pupilas horizontales en forma de ranura y una visión periférica excelente; con un campo visual de entre 270° y 320°, pueden ver detrás de ellas sin girar la cabeza, salvo en algunas razas con vellón largo en la cara, en las que, salvo si se la esquilan, se reduce en gran medida su visión periférica. Sin embargo tienen una pobre percepción de profundidad; las sombras y los cambios de nivel del terreno pueden hacerlas retroceder y en general tienden a evitar las zonas oscuras y quedarse en zonas bien iluminadas. Sus ojos tienen muy baja hipermetropía y un ligero astigmatismo. Estas características visuales les permiten generar una imagen retiniana bien enfocada de objetos, tanto a media como a larga distancia. Debido a que sus ojos no tienen capacidad de acomodación, podría interpretarse como que la imagen que perciben de objetos muy cercanos sería borrosa, pero una visión clara de objetos próximos podría ser proporcionada por  la gran imagen retinal de sus ojos, permitiendo una visión cercana adecuada.

Las ovejas tienen visión del color y pueden distinguir el negro, rojo, marrón, verde, amarillo y blanco.

Las ovejas tienen buen oído y son sensibles al ruido durante su manipulación. Tienen un excelente sentido del olfato y, como todas las especies de su género, disponen de glándulas odoríferas justo ante los ojos y entre las patas. La función de estas glándulas es incierta, aunque las de la cara podrían desempeñar un papel en su comportamiento durante el cortejo. Es posible que las glándulas interdigitales tengan la función de impregnar de olor la hierba para reforzar el instinto de pastoreo, pero se han propuesto otras funciones, como la secreción de residuos o un marcador de olor para ayudar a las ovejas perdidas a reencontrar su rebaño.

Como miembros de la subfamilia Caprinae, las ovejas y las cabras están estrechamente relacionadas y tienen una apariencia similar. Sin embargo, son especies separadas, por lo que rara vez se producen híbridos y en cualquier caso siempre serían estériles; apenas existen casos científicamente documentados de un híbrido de una oveja hembra y un macho cabrío. Entre las diferencias de apariencia en ambas especies están las barbas y el labio superior dividido exclusivos de las cabras, que la cola de las ovejas (incluso cuando es de pequeño tamaño o se la han cortado) cae hacia abajo mientras que la de las cabras se mantiene erguida, que las ovejas generalmente carecen de cuernos (en ambos sexos o solo las hembras) mientras que las cabras que nacen sin cuernos son escasas, o que los machos cabríos adquieren un fuerte olor distintivo, mientras que los carneros no.

 

Alimentación

 

Las ovejas son mamíferos exclusivamente herbívoros. La mayoría de las razas prefieren comer hierbas y otras plantas de fibra corta, evitando las partes leñosas más altas de las plantas.

Utilizan sus labios y lenguas para seleccionar las partes de la planta que son más fáciles de digerir o más nutritivas y, a diferencia de las cabras, se adaptan bien en zonas de pasto monocultivo.

Como todos los rumiantes, las ovejas tienen un complejo aparato digestivo compuesto por cuatro compartimentos, lo que les permite descomponer la celulosa de los tallos, hojas y la cáscara de las semillas en carbohidratos simples. Cuando pastan, la vegetación es masticada hasta convertirse en una masa denominada bolo, que luego pasa al rumen o panza a través del retículo. El rumen es un órgano con una capacidad de 19 a 38 litros en el que se fermenta alimentación gracias a los microorganismos especializados presentes en este órgano, como bacterias anaeróbicas, protozoarios y hongos anaeróbicos así como algunas arqueas, que producen metano a partir de dióxido de carbono. El bolo se regurgita periódicamente a la boca para una masticación y salivación adicional. La masticación del alimento regurgitado es una adaptación que permite a los rumiantes pastar más rápidamente por la mañana para luego masticar completamente y digerir el alimento a lo largo del día.

Este sistema es más seguro que el pastoreo, que requiere bajar la cabeza dejando así al animal vulnerable a los depredadores.

Las ovejas siguen un patrón de actividad diurno, alimentándose desde el amanecer hasta que se pone el sol, parando esporádicamente para descansar y masticar el bolo regurgitado. El gusto es el sentido más importante para el establecimiento de sus preferencias a la hora de seleccionar alimento; suelen preferir plantas agridulces y generalmente rechazan las amargas. También son importantes para su elección el tacto y la vista a lo hora de elegir las características específicas de la planta, como la suculencia y su forma de crecimiento.

Su pasto ideal no es una hierba similar al césped sino una gran variedad de gramíneas, legumbres y malezas. Los tipos de terreno donde se crían ovejas son muy variables y van desde pastos sembrados y mejorados expresamente hasta terrenos silvestres ásperos. Algunas plantas comunes que son tóxicas para las ovejas están presentes en la mayor parte del mundo, como por ejemplo las cerezas, algunos robles y bellotas, el tomate, el tejo (un tipo de arbol), la papa

Son herbívoros orientados fundamentalmente al pastoreo, a diferencia de los animales ramoneadores, como cabras y ciervos, que prefieren un follaje más alto.

Dotadas de una cara mucho más estrecha, las ovejas arrancan las plantas muy cerca del suelo y pueden llegar al sobrepastoreo con mucha más rapidez que el ganado vacuno. 

Además del forraje, el otro alimento básico de las ovejas es el heno, especialmente durante los meses de invierno. La capacidad de prosperar únicamente con pasto (incluso sin heno) varía dependiendo de la raza, pero todas pueden sobrevivir con esta dieta. Un requerimiento fundamental en su alimentación es una fuente constante de agua potable.

La cantidad de agua que necesitan varía con la estación del año y el tipo y calidad de los alimentos que consumen.

Cuando se alimentan de grandes cantidades de plantas jóvenes y hay precipitaciones (incluido el rocío) las ovejas necesitan menos agua. Cuando están confinadas o comen grandes cantidades de heno preparado, suelen necesitar más agua. Requieren agua limpia y pueden rehusar beber agua que tenga suciedad o esté cubierta de algas.

 

Comportamiento

 

Las ovejas no defienden territorios, aunque forman grupos de campeo. Todas las ovejas tienen tendencia a congregarse cerca unas de otras, aunque este comportamiento varía en función de la raza, y pueden estresarse cuando se separan de su rebaño.

Estando en grupo muestran una fuerte tendencia a seguir y un líder, aunque a menudo no es más que el primer individuo que decide moverse. Las relaciones dentro de los rebaños tienden a ser más estrechas entre ovejas que tienen lazos de parentesco; en rebaños de razas mixtas se suelen formar grupos de la misma raza y una hembra y sus descendientes directos generalmente se mueven como un todo en grandes rebaños.

Al ser una especie presa, su principal mecanismo de defensa es huir del peligro cuando se acerca un depredador. Una oveja acorralada puede intentar embestir o amenazar con las pezuñas adoptando una postura agresiva, especialmente en el caso de ovejas con corderos recién nacidos. En las regiones donde las ovejas no tienen depredadores naturales, las razas autóctonas no exhiben un marcado comportamiento de rebaño.

 Las ovejas establecen una jerarquía de dominancia en el rebaño mediante lucha, amenazas y competencia. Los animales dominantes tienden a ser más agresivos con las demás ovejas.

Sobre todo entre los carneros, el tamaño de los cuernos es un factor influyente en la jerarquía del rebaño; los carneros con cuernos de diferente tamaño muestran una menor tendencia a luchar para establecer el orden dominante, mientras que los de cuernos de tamaño similar suelen ser más propensos al enfrentamiento.

 

Inteligencia  y capacidad de aprendizaje

 

Los ovinos son considerados tradicionalmente como animales simples y poco inteligentes. A pesar de estos prejuicios, un estudio realizado por la Universidad de Illinois reveló que

su cociente intelectual se encuentra solo un poco por debajo del de los cerdos e igualado con el de las vacas.

Pueden distinguir entre las diferentes expresiones de personas y de otras ovejas detectando cambios en los rostros y recordar acontecimientos e imágenes durante un período de hasta dos años, y pueden diferenciar estados emocionales a través de sus características faciales.

También pueden recordar y revivir una situación traumática durante mucho tiempo. Si se trabaja con paciencia, las ovejas pueden aprender a reconocer sus nombres.

 

Comunicación

 

Entre los sonidos emitidos por las ovejas domésticas se encuentran el balido, gruñidos, ronquidos y resoplidos. El balido lo utiliza básicamente para la comunicación de contacto, especialmente entre la madre y sus corderos, pero a veces también entre otros miembros del rebaño. Los balidos de cada individuo son distintivos, lo que permite a la oveja y sus corderos reconocer las vocalizaciones de las demás. La comunicación vocal entre los corderos y sus madres disminuye en gran medida varias semanas después del parto. Aparte de la comunicación de contacto, el balido puede ser una señal de angustia, frustración o impaciencia; sin embargo, generalmente permanecen en silencio cuando sienten dolor. También balan cuando se encuentran aisladas. Las ovejas preñadas pueden gruñir durante el parto. Los carneros emiten ronquidos durante el cortejo, y en ocasiones las hembras emiten unos sonidos algo similares, sobre todo cuando están con sus corderos recién nacidos. Un resoplido (exhalación explosiva a través de las fosas nasales) puede ser señal de agresión o una advertencia, y es emitido a menudo como muestra de sorpresa.

La vista es una parte vital de la comunicación entre ovejas y durante el pastoreo mantienen el contacto visual entre sí levantando la cabeza para comprobar la posición de las demás en el rebaño.

El carnero usa su órgano vomeronasal para detectar las feromonas de las hembras y percibir cuando están en período de estro, y las hembras para el reconocimiento de sus corderos recién nacidos.

 

Reproducción

 

Un rebaño de hembras generalmente es fecundado por un único macho que haya establecido su posición dominante por medio de combate con otros carneros (en poblaciones asilvestradas).La mayoría de las ovejas son reproductoras estacionales, aunque algunas pueden reproducirse durante todo el año.

Las hembras generalmente alcanzan la madurez sexual entre los seis y los ocho meses de edad y los machos entre los cuatro y los seis. Las hembras tienen ciclos de estro aproximadamente cada diecisiete días, durante el cual emiten un olor e indican a los machos que están receptivas mediante demostraciones físicas. Una minoría de carneros puede mostrar preferencias homosexuales (una media del 8 %) y un pequeño número hembras pueden sufrir el síndrome Freemartin (El freemartinismo o síndrome Freemartin son hembras nacidas juntamente con un macho en un parto múltiple o gemelar que manifiestan un comportamiento masculino. Carecen de ovarios funcionales, por lo que son estériles. Es común en los partos gemelares de vacunos, pero raro en ovinos.) y ser conductualmente masculinas.

Después del apareamiento, las hembras tienen un período de gestación de unos cinco meses, y un parto normal dura de una a tres horas. Aunque algunas razas pueden parir regularmente camadas numerosas, la mayoría tienen uno o dos corderos.

 

Salud

 

Las ovejas pueden ser víctimas de venenos, enfermedades infecciosas y lesiones físicas. Como especie presa, su naturaleza está adaptada para ocultar signos obvios de enfermedad, para evitar ser blanco de los depredadores. Aun así, algunos signos de mala salud son evidentes; la ovejas enfermas comen poco, balan en exceso y por lo general se muestran apáticas.

Un cuidado importante es la prevención de la intoxicación. Los venenos más comunes a los que pueden estar expuestas son los pesticidas en aerosol, los fertilizantes inorgánicos, los aceites de los motores de la maquinaria agrícola o el refrigerante de los radiadores, que les resulta dulce y atractivo a las ovejas, pero que contiene etilenglicol.

Los agentes biológicos son probablemente el problema de salud más frecuente del ganado ovino y, dentro de estos, los más habituales son los parásitos, tanto externos como internos, que, o bien son mortales, o reducen la productividad de los rebaños. Los gusanos son los parásitos internos más frecuentes; las ovejas los ingieren durante el pastoreo, se incuban dentro de la res y posteriormente son expulsados a través del sistema digestivo, comenzando un nuevo ciclo. Para su tratamiento se le suministran a los animales infectados medicamentos antiparasitarios orales, en ocasiones tras contar el número de huevos de gusanos en las heces de la oveja para evaluar el nivel de infestación. Posteriormente se las puede trasladar a un nuevo pasto para evitar la ingestión de los mismos parásitos.

Entre los externos (ectoparásitos) se incluyen los piojos (en diferentes partes del cuerpo), dípteros melófagos conocidos como garrapatas de la oveja, Gasterophilus haemorrhoidalis, Psorergates ovis y larvas de braquíceros. Los parásitos externos pueden ser controlados aplicando medicamentos a la espalda de las ovejas recién esquiladas, mediante pulverizadores o por inmersión en una fórmula antiparasitaria.

También se ven afectadas por una amplia gama de enfermedades bacterianas y virales. Las enfermedades de las pezuñas, como la pododermatitis ​ o la escaldadura podal son tratados con bálsamos, pediluvios y otros remedios. Estas dolorosas enfermedades causan cojera y dificultades en la alimentación. La paratuberculosis ovina es una infección bacteriana del tracto intestinal, crónico y contagioso, que afecta a las ovejas jóvenes. La lengua azul es una enfermedad transmitida por dípteros hematófagos, particularmente del género Culicoides, que causa fiebre e inflamación de las membranas mucosas. El virus de la peste de pequeños rumiantes es una enfermedad viral altamente contagiosa y a menudo mortal que provoca fiebre, diarrea, neumonía y úlceras en la boca.

 

 

Ahora conociendo todo esto de estos bellos animales, Podemos aprender a respetarlas y cuidarlas como se merecen! Hagamoslo por ellos!

 

 

[Redacción: Josefina Real de Azua, Voluntaria del Santuario El Paraíso de los Animales]