Este 22 de abril se conmemora el Día de la Tierra, declarado así en 2009 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. En realidad desde antes, hace 50 años, el mundo festeja esta fecha; sin embargo, esta vez la efeméride tiene más sentido que nunca. Esta efeméride proclamada por las Naciones Unidas con el unico objetivo de concientizar a la humanidad sobre los problemas generados por la superpoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad, y otras preocupaciones motivadas por nada más y nada menos que las acciones humanas.

Esta fecha es importante para tomar conciencia que todos podemos llevar a cabo pequeñas acciones que pueden provocar cambios positivos en la forma que tratamos al planeta Tierra.

No es necesario una gran inversión de dinero ni mucho menos, basta con un poco de voluntad e investigar los miles de programas sociales relacionados a este tema.

Cada año se conmemora con diferentes actividades por parte de gobiernos y la ciudadanía el Día de la Tierra, también conocido como el Día de la Madre Tierra o el Día del Planeta Tierra. Sin embargo, este año que atravesamos una pandemia que mantiene las economías paralizadas cobra un sentido especial.

El de este año 2021 es una llamada a la acción climática. Este enorme desafío es el más grande para el futuro de la humanidad.

La actual situación mundial causada por la pandemia COVID-19, ha provocado el descenso de la cantidad de desplazamientos en vehículos a motor, la disminución de la producción industrial, lo que se traduce en menos contaminación, aguas más limpias y cielos más claros.

Esta crisis debería ser una oportunidad para modificar hábitos que mejoren nuestra relación con nuestra casa común. Este 22 de abril quedará en la historia, ya que conmemoramos este Día de la Tierra en un contexto mundial sumamente distinto al que estábamos acostumbrados afectado por la pandemia del COVID-19.

Si los países más poderosos del mundo no toman cartas en el asunto sobre este problema, se estará condenando a las generaciones actuales y venideras a un futuro peligroso.

Según informe de evaluación global sobre la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas del Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) advirtió que 1 millón de especies están en peligro de extinción, más que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad, debido a los impactos de la actividad humana.

Según los especialistas, son varios los problemas que afronta actualmente el planeta Tierra. El deshielo y aumento del nivel del mar, condiciones meteorológicas extremas, aumento de las precipitaciones y la contaminación ambiental son algunas de las consecuencias que viene afrontando el ser humano por no ser capaz de tomar conciencia sobre estas problemáticas.

La Tierra nos provee no sólo de recursos como agua, alimentos, oxígeno, y otras materias primas, sino que también nos provee de bienes y servicios no tangibles, inmateriales e inmensamente valiosos: la contemplación, el bienestar espiritual, el disfrute de sus paisajes.

Los ecosistemas sustentan todas las formas de vida de la Tierra. De la salud de nuestros ecosistemas depende directamente la salud de nuestro planeta y sus habitantes. Restaurar nuestros ecosistemas dañados ayudará a acabar con la pobreza, a combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva.

Entonces como podemos ayudar a nuestro querido planeta Tierra? La única solución posible y si lo logramos entre todos es promover la armonía con la naturaleza y el planeta, impulsando un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras. Por eso debemos asumir colectivamente un rol participativo, es necesario tomar conciencia de la necesidad de conservación y preservación del medio ambiente.

No resulta totalmente paradójico tener que pensar en una fecha para el cuidado de nuestro planeta Tierra, nuestro único hogar? No se debería pensar en ella todos los días? ¿No viviríamos mucho mejor si nos propusiéramos estar  en armonía con nuestra casa común, obteniendo lo que necesitamos de manera sustentable? ¿Seríamos capaces de ello? Nuestro compromiso como especie biológica nos debe llevar a replantearnos nuestro modo de vida.

Hagamos todos un aporte de lo mejor de nosotros para cuidar a nuestro hogar, el único que tenemos. Empecemos haciéndolo por nosotros y también por las generaciones siguientes. Hagamos ese cambio!

 

 

[Redacción: Josefina Real de Azua, Voluntaria del Santuario El Paraíso de los Animales]