Llamas en el paraíso
Son muy expresivas, si sienten incomodidad o se ven amenazadas, no van a dudar en actuar. Los casos de escupidas o embestidas pueden ser fácilmente evitados leyendo su lenguaje corporal. Si se quedan quietas, mueven sus orejas para atrás y levantan la cabeza, es una clara señal de que están molestas.
Lamentablemente, es común verlas en festivales y lugares públicos donde la gente pueda sacarse fotos o incluso montarlas. Es usual que en estos entornos no estén bien nutridas, estén horas al sol sin poder hidratarse e incluso sufran maltrato físico de sus “cuidadores”.
Su carne y grasa se usan para cocinar, su fibra se utiliza para hacer productos, su cuero para confeccionar ropas, bolsas y herramientas, incluso su excremento se utiliza para mantener el fuego en zonas con poca leña.
Pueden alcanzar los 65 km por hora al correr, lo que les permite escapar rápidamente de los depredadores.
Defensivas
Las llamas son muy conocidas por escupir en momentos donde se siente amenazadas, pero también responden a amenazas con sonidos similares a silbidos, cargando contra su oponente, mordiendo e incluso pateando.
Patas de algodón
La pisada de las llamas es considerada ecológica, ya que no daña los suelos. Son Camélidos, por lo que sus patas no tienen pezuñas, sino que tienen unas almohadillas plantares blandas.
Visión panorámica
Al tener sus ojos ubicados a los costados de su cabeza, pueden lograr una visión panorámica de su entorno que les permite detectar mas rápido la presencia de depredadores.
Veloces
Defensivas
Patas de algodón
Visión panorámica
Gregarias
Consumen pastos duros y vegetación seca
Viven una media de 20 años
Sobreviven en alturas extremas
Llamas en el santuario




Piñón
Piñón nació en nuestro santuario en Junio del 2021. Él es hijo de Blanquita y Toto, fruto de un alambrado roto, un padre escurridizo y una castración demorada por problemas de salud.
Piñón vive en libertad en el santuario junto a las otras llamas y Kala, con su propia laguna. Es muy curioso y siempre que ve a un voluntario él se acerca con su paso sigiloso para chusmear. La gusta jugar y corretear, pero no va a dudar en embestirte si se le cruzan los cables.

